Con una inflación que se mantiene alrededor del 2% mensual, el tipo de cambio oficial acumuló un incremento de 12 pesos o 0,8% durante agosto, lo que convierte a esta opción en una cobertura menos atractiva. Para 2026, el dólar se aprecia en 42 pesos, un 2,9%, lo que sigue siendo inferior a la inflación acumulada del 20%.
“El dólar mayorista se continúa reacomodando ligeramente al alza, y así es que vuelve a quedar a centavos a la ‘barrera’ de los $1.500 que estuvieron marcando las autoridades. Así es que los operadores se encuentran atentos a sus pantallas a fin de evaluar si volverán a activarse intervenciones, y de qué manera se llevarán adelante a raíz de sus efectos monetarios”, dijo el entrevistado.
El Banco Central ha establecido un límite para su régimen cambiario en $1.866,27, colocando al dólar mayorista a 369,27 pesos o 24,7% por debajo del tope de las bandas oficiales.
El precio del dólar al público se mantuvo sin cambios a $1.515 para la venta en una entidad bancaria. Desde el inicio del mes, el incremento de la divisa es de apenas cinco pesos o 0,3%. Por otro lado, el Banco Central comunicó que, en las instituciones financieras, el dólar minorista promedió $1.517,54 para la venta y $1.466,56 para la compra.
Por su parte, el dólar blue ha aumentado durante cuatro jornadas operativas consecutivas, con un incremento de cinco pesos, alcanzando los $1.560, tras haber tenido un máximo intradiario de $1.465, la cifra más alta de agosto, y quedando a cinco pesos de su récord nominal de $1.570 del 29 de julio.
En el mercado de futuros, el dólar mostró una leve oscilación a la baja en la mayoría de los contratos, con un volumen de operaciones en pesos que ascendió a 1.471,9 millones de dólares. La posición más transaccionada, con vencimiento a fin de mes, se mantuvo sin cambios en 1.507,50 pesos.
Recientemente, el Banco Central comunicó detalles de una normativa que amplía el alcance de los préstamos en dólares para empresas que no generan divisas. La disposición, formalizada mediante la Comunicación “A” 8467, introduce modificaciones en la política de crédito del sistema financiero, permitiendo a los bancos destinar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a financiamiento para compañías que no pertenecen exclusivamente al sector exportador.
“Las nuevas medidas del Banco Central son bienvenidas por el mercado; llega crédito en moneda dura a tasas más razonables, los bancos amplían el volumen de negocios, esto bajará la morosidad y tendremos un dólar más ofrecido”, consideró un analista y asesor.
Ignacio Morales, de Wise Capital, mencionó que “las tasas de interés reflejaron una fuerte presión en el mercado financiero. El Banco Central y el Tesoro han reforzado su estrategia conjunta de contención; el plan oficial busca frenar la divisa y mantener la liquidez. Las operaciones con futuros y bonos intentan aplacar la brecha cambiaria”.
En lo que respecta a la presión alcista sobre las tasas de interés, un informe especializado indicó que “la tasa promedio de financiamiento PyME dejó de bajar, aunque ha aumentado el número de operaciones”.
La Tasa Nominal Anual (TNA) vencida se situó en 25,6%, un 1,09% más alta que el mes anterior, aunque se mantiene significativamente por debajo de un año atrás con una disminución de 17,65%.
“El dato más relevante está relacionado con el incremento de las operaciones. Con un monto de 685.000 millones, el volumen EPYME (instrumentos calificados de financiamiento en Caja de Valores) registró un aumento de 4,8% (un 65,3% en comparación con 2025)”, explicó el informe. “Que las tasas se disparen y luego vuelvan a bajar genera más daño que una tasa que se estabiliza uno o dos puntos por encima. Si las tasas se estabilizan, se crea previsibilidad y estabilidad”, evaluó.






