Según el profesional, los beneficios del movimiento en el cerebro se consolidan en períodos específicos, y subrayó que la mejora no es inmediata, sino que requiere de un proceso de adaptación biológica. “Entre un mes y dos meses. Los trabajos publicados indican que la mejora no es instantánea, pero los beneficios se observan para quienes padecen depresión entre las cuatro y ocho semanas”, afirmó.
López Rosetti comparó las distintas modalidades de ejercicio y su efectividad en el tratamiento de trastornos anímicos, señalando que tanto las actividades de resistencia cardiovascular como el fortalecimiento muscular ofrecen ventajas equivalentes para la salud mental. “Los trabajos publicados hablan de actividad física aeróbica, que incluye caminatas, jogging y pesas. Es decir, el ejercicio de resistencia, como la musculación, tiene el mismo efecto que el ejercicio físico aeróbico en términos de tratamiento de la depresión”, aclaró.
La efectividad del ejercicio depende de su regularidad y del tiempo que se le dedique. En este contexto, el cardiólogo mencionó los estándares internacionales que definen la cantidad necesaria de ejercicio para lograr beneficios médicos. “La dosis es la recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que establece que se deben alcanzar 150 minutos semanales de caminata rápida. Si uno camina rápidamente y sin parar durante 30 minutos, eso equivale a 3 por 5, es decir, 150 minutos semanales, lo cual es suficiente”, explicó.
Además, subrayó la importancia de mantener el tono muscular: “Siempre es recomendable realizar actividad física de musculación para incrementar el tono muscular. Eso sería como la dosis de la medicación”.
El cardiólogo también expresó que el estrés y las frustraciones cotidianas pueden generar un estado anímico deprimido que afecta la capacidad de disfrutar de la vida. En estos contextos, la respuesta al ejercicio físico es más rápida que en el caso de patologías clínicas. “En nuestros días, es cada vez más común experimentar un estado anímico deprimido debido a frustraciones y circunstancias emocionales, cuyo síntoma más visible es la tristeza o el decaimiento”, comentó.
Para concluir, hizo una distinción importante: “La actividad física tiene efectos muy positivos en estos casos, y actúa más rápidamente que en situaciones de depresión clínica diagnosticada, que es una enfermedad. Aun así, el estado anímico deprimido es frecuente, y el ejercicio puede mejorar el bienestar de las personas en pocos días. El movimiento actúa como un medicamento”.






