El estudio, realizado entre abril y mayo con una muestra de 400 empresas de todo el país, revela que la producción de las pymes disminuyó un 1,7% en términos trimestrales desestacionalizados y un 9,2% en comparación interanual durante el primer trimestre de 2026.
El estancamiento en la actividad tuvo un claro impacto en el mercado laboral: la cantidad de empleados se redujo un 1,4% respecto al trimestre anterior y un 5% en el análisis interanual. Este es el decimotercer trimestre consecutivo de contracciones, lo que ha llevado a que el 27% de las empresas implementen procesos de reducción, el tercer nivel más alto desde el inicio de la serie en 2004.
Durante el primer trimestre del año, el 46% de las pymes industriales manifestó inquietud por la competencia de productos importados, marcando un notable incremento interanual respecto al 25% reportado en el mismo período de 2025.
Los empresarios identifican a China como el principal competidor extranjero. Al finalizar 2025, los sectores más vulnerables fueron el de caucho y plástico, textiles, autopartes y metalmecánica.
La caída en la facturación afectó al 57% de las pymes en el primer trimestre, principalmente debido a la contracción de las ventas en el mercado interno, lo cual impactó al 61% de las empresas. En contraste, los exportadores mostraron mayor estabilidad, con el 46% manteniendo su nivel de facturación previo y un 33% reportando descensos.
Si bien la caída de ventas se considera la principal preocupación, otras problemáticas comienzan a emerger. El 67% de los consultados expresó inquietud por el aumento de costos de insumos esenciales, mientras que los retrasos en los pagos de clientes aumentaron del 35% al 60%.
Este panorama es corroborado por un informe de Industria + Desarrollo (I+D), que evidencia una fuerte caída en abril, situando al sector un 15% por debajo de su punto pico en la última década.
“Un fenómeno atraviesa gran parte del entramado industrial en el último año: los precios de los bienes industriales avanzan más lentamente que los costos de producción”, destaca I+D.
El informe señala que en abril, mientras los precios industriales crecieron un 23,1% en comparación interanual, el índice general de inflación alcanzó el 32,4%, con los servicios incrementándose en un 43,1% en el mismo período.
“Esto genera un efecto sándwich que tensiona a la actividad industrial: costos que presionan por un lado e importaciones y disminución del consumo por el otro”, indica I+D.
Además, “esto genera una presión creciente sobre la rentabilidad del sector y afecta las decisiones de producción, inversión y empleo. Se da en un contexto de costos en alza (GNL y combustibles) y de apreciación cambiaria, lo que impacta considerablemente en la competitividad del sector transable y expone los problemas estructurales que enfrenta Argentina ante una competencia internacional cada vez más desafiante por los mercados”, añade I+D.
Por otro lado, según el Observatorio Pyme, al indagar sobre las reformas necesarias para fortalecer el sector, las pymes manufactureras señalaron tres prioridades claras: alivio fiscal (72%), estabilidad macroeconómica (61%) y medidas contra la competencia desleal (59%).
En el país existen más de 16.000 pymes industriales que generan más de 560.000 empleos formales. Un informe de I+D revela que en marzo se perdieron 7.603 empleos registrados, siendo la industria el sector más afectado con una pérdida de 5.043 empleos, superando al comercio (-2.147) y al transporte (-1.576). Dentro del sector industrial, las mayores pérdidas se registraron en textil, confecciones y calzado (-1.580), automóviles y neumáticos (-779) y metalmecánica (-641).
En comparación con 2023, la economía ha perdido 252.129 empleos formales, lo que representa una disminución del 3,9%. La industria y la construcción son responsables de una parte significativa de este deterioro.






