El tribunal determinó que dichos cursos no cumplían con los requisitos establecidos por la legislación penitenciaria para acceder al denominado “estímulo educativo”.
La defensa de López había invocado el artículo 140 de la Ley 24.660, que establece la posibilidad de una reducción de dos meses por cada curso de formación profesional anual o su equivalente que se apruebe. López cursó “Auxiliar en marketing de Productos” y “Auxiliar en marketing de Servicio”, presentando los diplomas obtenidos.
No obstante, tanto el Tribunal Oral Federal N° 2 como la Cámara de Casación concluyeron que las 80 horas de cada capacitación resultan “manifiestamente insuficientes” para considerarlas un curso anual de formación profesional, además de no acreditar una capacitación técnica en un área laboral específica.
Los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña firmaron la resolución que declaró inadmisible el recurso de casación presentado contra la decisión del TOF N° 2. Para los magistrados, la defensa no logró evidenciar un agravio federal concreto y se limitó a reiterar su interpretación del asunto.
La condena total de 13 años que enfrenta López deriva de la causa Vialidad y del caso relacionado con los fondos que arrojó en un convento de General Rodríguez en 2016, por lo cual fue declarado culpable de enriquecimiento ilícito y tenencia ilegal de armas de uso civil.
Actualmente, se encuentra encarcelado en el penal de Ezeiza y es uno de los arrepentidos en el proceso judicial por los “cuadernos de las coimas” que se lleva adelante ante el Tribunal Oral Federal N° 7.
En su declaración del 30 de abril, sostuvo: “Niego haber integrado una asociación ilícita y tampoco fui invitado a integrarla. Solo conformé un gobierno legítimo y elegido por el pueblo en tres períodos consecutivos”. Además, manifestó que se sintió obligado a testificar como arrepentido debido a las circunstancias que atravesaba, explicando que “el trabajo diario y el ritmo de la política no siempre permiten advertir si se cruzan o no ciertos límites, sobre todo cuando las decisiones cuentan con el respaldo de las áreas jurídicas, como siempre ocurrió en mi caso. Por eso, esto me genera mucha tranquilidad.”






