La confirmación de la sesión se concretará en las primeras horas del miércoles 11, cuando se reúnen los diferentes jefes de bloque en la oficina de la vicepresidenta y presidenta del Cuerpo, Victoria Villarruel. Junto a la propuesta mencionada, La Libertad Avanza (LLA) busca la aprobación de la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada”.
Desde la oposición “friendly”, se cuestionó el contenido del texto presentado por Bullrich, dejándola sin recursos ni propuestas efectivas. La Casa Rosada, por su parte, sigue de cerca estas maniobras de concesiones que han surgido. La incertidumbre persiste sobre si se discutirán los pliegos judiciales en el recinto, después de las recientes acciones del oficialismo en este ámbito. En lugar de soluciones, emergen nuevos problemas provocados por los mismos libertarios.
La administración central se beneficia, en parte, por la falta de voluntad de sus aliados para reanudar un enfrentamiento con el Ejecutivo, así como por la debilidad del cristinismo. Sin embargo, han comenzado a aparecer ciertos signos de alerta, después de que Balcarce 50 no cumpliera las promesas realizadas a algunos dialoguistas. La dinámica de LLA parece confusa para muchos, y sus divisiones internas son evidentes.
En línea con la lógica libertaria, la comisión de Asuntos Constitucionales, liderada por representantes del mileísmo, ha mantenido en un segundo plano la reforma política enviada por la Casa Rosada, que incluye temas como la eliminación de las PASO y modificaciones significativas en los partidos, así como la extensión de la Boleta Única. En su lugar, han convocado para analizar este miércoles el proyecto “Horajasca”, con el objetivo de derogar 70 normas obsoletas. Las “prioridades” del Gobierno están provocando risas en diversas oficinas.
Dentro de las comisiones también se desarrollarán plenarios para firmar convenios internacionales que tienen el respaldo de la Cámara baja. No se espera el mismo impacto por parte del proyecto sobre ludopatía, que fue presentado recientemente, mientras que otra propuesta, que busca modificar la ley de salud mental, continúa en discusión con la esperanza de alcanzar un mayor consenso en todo el Senado, algo que parece casi inalcanzable.
Existen otros proyectos que aparecen y desaparecen rápidamente, como la prolongada discusión sobre el cierre de minas o el etiquetado frontal. No obstante, llamó la atención el plenario de las comisiones de Energía y de Presupuesto y Hacienda, que evaluará, dentro de dos días, la controversial agenda de biocombustibles, un tema recurrente que suele atraer a los indecisos.
Al tema de la reforma política le han sumado un proyecto destinado a revertir un segmento de las “zonas frías” y mitigar parte del descontrol energético generado, en su momento, por Máximo Kirchner, incorporando “zonas calientes” como parte de una estrategia del Gobierno para llegar a acuerdos con mandatarios provinciales. Sin embargo, hay bancadas descontentas por el “tarifazo” que, inevitablemente, quedarán asociadas al Ejecutivo.
A pesar de este panorama, el envío de un nuevo paquete de pliegos judiciales desde Balcarce 50, con interés para los dialoguistas, un guiño sobre propuestas bloqueadas y la transferencia de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a distritos afines se presentan, hasta el momento, como incentivos para contener a los aliados que cumplen con acuerdos que a menudo el oficialismo y Bullrich no respetan. Esta no fue la situación durante las sesiones extraordinarias de diciembre y febrero pasados.






