El canciller explicó que el propósito del vuelo oficial fue exclusivamente llevar alimentos para la población civil, en medio de bloqueos de rutas en diversas áreas de Bolivia. El comunicado oficial indica que se enviaron 12 toneladas de pollo congelado y otros productos de primera necesidad.
“Fue solo para ayudar a transportar alimentos y poder saltar el bloqueo que hace la gente que simpatiza con Evo Morales”, argumentó el ministro.
Morales, por su parte, había afirmado el martes que esta ayuda humanitaria encubría un apoyo a las fuerzas armadas del gobierno de Paz en la represión de las movilizaciones. En una entrevista con Radio 10, comentó: “Han trasladado policías en aviones enviados por Milei. Militares también. La policía no tenía material contra las movilizaciones y llegó desde la Argentina, en los Hércules enviados por Milei”.
Quirno también se refirió a la cooperación entre gobiernos latinoamericanos, mencionando: “Hablamos constantemente con otros líderes de la región, tenemos un grupo muy consolidado de países que pensamos del mismo modo: Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Guatemala, Paraguay, Perú… Hablamos constantemente para apoyar a un gobierno que fue electo para permanecer 5 años”.
“Es nuestro rol apoyar a todos los países que estén tomando el camino de la libertad. Son más de 20 años de un régimen narco-terrorista que corregir. Hemos vivido en carne propia los intentos de estos terroristas de subvertir el orden democrático”, concluyó el canciller argentino.
La controversia se desarrolla en un contexto de elevada tensión social en Bolivia, donde diversas organizaciones mantienen bloqueos en las principales rutas del país, los cuales ya se extienden por 17 días consecutivos.
Las protestas comenzaron a inicios de mayo, cuando los trabajadores del transporte público comenzaron a reclamar por la falta de combustible. Distintos sectores de la sociedad civil se unieron rápidamente por el descontento generado por la crisis económica.
Las movilizaciones han resultado en al menos cuatro muertes y una paralización logística casi total, con las agrupaciones exigiendo la renuncia del presidente Paz Pereira.






