Durante la reciente cumbre anual de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), en la que participaron más de 200 asistentes y 40 panelistas, se reveló información preocupante. A pesar de un gasto superior al de países más ricos destinados a terapias y medicamentos innovadores, el acceso equitativo a estos productos en el sistema público es profundamente desigual.
Los datos provienen de un informe presentado por expertos de la consultora internacional IQVIA durante el congreso en Brasil. Su análisis se centra en un indicador conocido como “WAIT”, que significa “esperando para acceder a terapias innovadoras”. En el caso específico de Argentina, las preguntas son quiénes, cuántos y por qué están esperando para acceder a las terapias más recientes.
El estudio WAIT examinó 447 medicamentos innovadores aprobados a nivel global entre 2014 y 2015. Alrededor de un tercio de estos son para tratamientos oncológicos, mientras que los otros dos tercios se dirigen a afecciones inflamatorias o inmunológicas, del sistema nervioso central, cardiometabólicas, y enfermedades raras o poco comunes.
Cabe destacar que el análisis no incluye biosimilares ni vacunas, y se limita a las medicinas que requieren receta, lo cual implica que la mayoría de los fármacos considerados son de alto costo.
A diferencia de otros países de la región, que presentan un gasto en salud equivalente a menos del 6% del PBI, el caso de Argentina resulta notable, ya que invierte, en promedio, más en este sector. Sin embargo, el desafío continúa siendo el acceso real a estos tratamientos innovadores.






