Con una economía frágil, Cristina Kirchner y Sergio Massa definen el rumbo del oficialismo, mientras Mauricio Macri intenta influir en un Juntos por el Cambio fragmentado. Y Milei sigue creciendo, apostando a los medios y las redes
En un contexto de fragilidad económica, la política argentina entró desde hoy en cuenta regresiva. A dos meses exactos del cierre de listas, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio empezaron a acelerar los pasos para definir candidatos y ordenar una oferta electoral que enfrenta un desafío inédito: la irrupción de una tercera opción competitiva, los libertarios de Javier Milei.
Se trata de un cambio de ritmo, una urgencia, que la impone el cronograma oficial que difundió el año pasado la Cámara Nacional Electoral. Allí figura, entre más de tres docenas de fechas, el 24 de junio como “Inicio de la campaña electoral para las PASO” y “fin del plazo para la presentación de listas de precandidatos ante las Juntas Electorales Partidarias”.
Es un mojón crucial, porque definirá quiénes competirán en las primarias convocadas para el 13 de agosto, las generales del 22 de octubre y el inevitable balotaje del 19 de noviembre.
Es una cuenta regresiva con otra característica especial: los tres presidentes que gobernaron el país los últimos 15 años –Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández– anunciaron entre diciembre y el viernes pasado que no competirán por otro mandato. Sin embargo, los tres pretenden influir en la definición de los candidatos y enfrentan la resistencia de sus antiguos subordinados.
En concreto, la vicepresidenta estará el próximo jueves, el día que se cumplen 20 años de la elección de Néstor Kirchner, en el Teatro Argentino de La Plata. Es la ciudad desde donde gobierna la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof y el escenario donde anunció su primera candidatura presidencial, allá por 2007.
Como en cada oportunidad que Cristina Kirchner prepara un acto, el contenido de su discurso es conocido por el círculo más íntimo y hermético de colaboradores “Ninguno de nosotros pierde la esperanza. Aunque ella dijo que no, nosotros queremos que sea candidata”.
El acto del jueves lo anunció Máximo Kirchner cuando crecía la presión para que la vicepresidenta participe de una movilización que estaba organizando el kirchnerismo para el 25 de mayo y donde le reclamaban su presencia. “Queremos que venga al acto y que anuncie algo que nos guste. La invitación se la hicimos. Todavía no respondió”, decía esta fuente, con una mezcla de tristeza y recriminación.
Lejos de desautorizarlo, CFK viene convalidando el operativo clamor en cada acto público -dejando correr el cántico “Presidenta, Cristina Presidenta”-, aunque a cada interlocutor con el que se encuentra le transmite el mismo mensaje: “No es que si voy de candidata ya está todo solucionado”.
Esas señales alientan a otro sector del Frente de Todos que alientan la alternativa de Sergio Massa como candidato único, con apoyo de CFK y de La Cámpora. El ministro de Economía enfrenta primero el desafío de poner en caja el dólar, una variable indomable que es el termómetro que mira la política para definir, además de candidaturas, el formato de la campaña que viene.
En el Ministerio de Economía confiaban en que esta semana la cotización libre del billete norteamericano podría aflojar, después de una semana de desquicio, producto de las versiones de devaluación que surgieron tras la difusión del paper de Antonio Aracre, fugaz jefe de asesores de Alberto Fernández. Lo cierto es que con las cotizaciones disparadas, la semana terminó con el ex CEO eyectado de su cargo y el Presidente declinando competir por otro mandato.
En el Palacio de Hacienda confiaban en que esta semana la liquidación del dólar agro -con el aporte de economías regionales- y el compromiso de Estados Unidos de que habilitará más desembolsos de organismos multilaterales aplacarán algo la histeria financiera. Gravita en esto último una interpretación geopolítica que alinea la flexibilidad de Washington con el gobierno argentino a la necesidad de fortalecer un aliado frente al extravío diplomático del brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva, ensimismado en coqueteos inexplicables con los chinos y los rusos.
¿Cómo pueden apoyar a la gestión de Massa y al mismo tiempo criticar el acuerdo con el Fondo Monetario y plantear que hay que dejar de pagarlo y renegociar? La plasticidad del peronismo es un arte que Cristina Kirchner le transmitió a La Cámpora hace rato.
Mauricio Macri tendrá toda esta semana una serie de reuniones con líderes de Juntos por el Cambio. La coalición opositora terminó sumida en una crisis política por su embestida contra Horacio Rodríguez Larreta por no apoyar a su primo, el intendente de Vicente López Jorge Macri, como candidato único del PRO para jefe de gobierno porteño.
Esa reacción crítica contra la convocatoria a elecciones concurrentes en la ciudad de Buenos Aires junto a las nacionales, más los elogios a Javier Milei no sólo provocaron malestar en la dirigencia alineada con Larreta, sino también con una porción importante del radicalismo, un socio clave dentro de JxC.






