CÓRDOBA.- Hartazgo es la palabra que define el estado de ánimo de los gobernadores peronistas. Mientras aguardan -sin esperanzas de que acepte su propuesta de eliminarlas- que el presidente Alberto Fernández defina explícitamente si mantendrá las PASO, avanzan convencidos en desenganchar las elecciones provinciales de la nacional del 2023. Los intentos de acercamiento con Fernández y con Cristina Kirchner fueron perdiendo fuerza a medida que la situación económica encontró una endeble estabilización.
Desde hace unas seis semanas, bajó la intensidad con que los mandatarios buscaban tener incidencia en el escenario nacional. Aunque la territorialización de las elecciones ya era una tendencia que despuntaba, se consolida ante la certeza de que el oficialismo nacional no ayudará a traccionar votos.






