La conexión con la tierra ha transformado su perspectiva sobre el mundo. En una charla con Green Matters, Mraz mencionó que en su juventud estaba enfocado en su carrera musical y no prestaba atención al medioambiente. Sin embargo, la posibilidad de ser propietario de un hogar lo llevó a asumir también la responsabilidad hacia la tierra.
El terreno que compró contaba con árboles plantados desde la década del setenta. De acuerdo con la narrativa familiar publicada en su sitio web, la reconversión de la granja aceleró en 2015, cuando una poda drástica de los árboles de paltas anteriores, conocida como stumping, permitió renovar el espacio, introducir nuevas variedades y reorganizar la operación familiar. En diciembre de 2016, Mraz Family Farms se estableció como una explotación de 17 acres, equivalentes a aproximadamente 6,9 hectáreas.
Este proceso de transformación estuvo marcado por desafíos productivos. En mayo de 2017, en una entrevista con Troy Johnson, Mraz explicó sus intenciones de convertir su cultivo de paltas a un manejo orgánico, pero se enfrentó a cambios y costos imprevistos. La sequía incrementaba los costos del agua y depender de un solo tipo de cultivo complicaba la sostenibilidad. “Necesitaba diversificar”, resumió el artista.
Con el apoyo de Scott Murray, quien actúa como su mentor agrícola, comenzó a explorar alternativas que fueran atractivas para chefs y consumidores, y que escaseaban en el mercado. La idea de cultivar café surgió de la labor del agricultor Jay Ruskey, un pionero en este tipo de producción en California.
Esta iniciativa también se entrelaza con su historia personal. “Comencé mi carrera en cafeterías”, recordó el músico, rememorando cómo el café siempre había estado presente en su vida antes de convertirse en un cultivo.
Las primeras plantas de café llegaron en abril de 2015 y fueron sembradas en octubre del mismo año. Mraz relató que se prepararon unas 2300 posiciones de plantación y debieron proteger los cafetos del invierno y del sol. Para 2017, todavía consideraba esta experiencia como un ensayo cuyos resultados eran inciertos. La familia anunció once variedades de café arábica, anticipando un considerable período de espera antes de poder comercializar granos.
Sin embargo, las paltas siguieron ocupando un lugar protagónico. En 2019, su sitio web indicaba que contaban con cerca de 1000 árboles, cada uno tratado individualmente con alimentación y poda. Reiteraron que no utilizaban fertilizantes químicos ni insecticidas, optando por compost natural y control biológico a través de insectos benéficos. Los árboles florecían en primavera y los frutos maduraban al año siguiente.
En un video realizado con Alison Teal en 2017, Mraz compartió su enfoque en la huerta y describió a los microorganismos como pequeños agricultores que colaboran con las raíces a través del intercambio de nutrientes. “Al compostar, mejoramos el suelo, que se convierte casi en una esponja”, enfatizó. Relacionó esta mayor capacidad de retención de agua con la recuperación de acuíferos subterráneos y la mejora de los ecosistemas.
La sostenibilidad también se reflejó en la reutilización de materiales. La familia indicó que parte de la madera de los árboles triturados se reintegró al suelo como compost, mientras que otros troncos y ramas fueron utilizados para fabricar estantes y utensilios. Presentaron la agricultura regenerativa como un principio fundamental del establecimiento.
La actividad agrícola ha encontrado sus canales comerciales. Según la información de la granja, se venden paltas Hass, Reed y maracuyá de temporada a través de internet, además de proveer a algunos comercios y restaurantes en Oceanside. Los precios de las cajas de paltas Hass oscilan entre US$25 y US$50, aunque no estaban disponibles en el momento de la consulta.
El café, por su parte, sigue un recorrido diferente: Frinj se encarga de la poscosecha y la comercialización. La granja destaca que sus partidas son limitadas y menciona que en 2019 lograron ventas a compradores como Bird Rock Coffee Roasters en San Diego y Saza Coffee en Japón.
La experiencia de producción también ha influido en su música. En su conversación con Green Matters, Mraz afirmó que “Frank D. Fixer”, una canción de 2012 dedicada a su abuelo, conecta sus recuerdos de la agricultura familiar con los desafíos que experimentó como pequeño productor. Participar en Farm Aid, un concierto benéfico en apoyo a las granjas familiares, le permitió entender mejor esos retos y reconectar con sus raíces.
Al referirse a su compra del terreno a un hombre de más de 80 años, Mraz reflexionó sobre los árboles que plantó y la posibilidad de que otro joven continuara el trabajo cuando él alcanzara esa edad. Su visión para el futuro se resumió en una expresión: “Si una granja se maneja bien, sobrevivirá a su agricultor.”






