Tomás Albornoz, apertura de los Pumas, recibió una suspensión de cuatro partidos por su comportamiento al finalizar el test match entre Argentina e Inglaterra, que se llevó a cabo el 18 de julio en Santiago del Estero, finalizando con un marcador de 31-24 a favor de los visitantes en el Nations Championship. Tras el encuentro, Albornoz mostró su descontento de manera vehemente ante el árbitro australiano Angus Gardner, lanzando la pelota lejos en desacuerdo con una decisión. El conflicto se intensificó cuando el referí invalidó un try concedido anteriormente a Bautista Delguy, que habría significado el empate para los Pumas, además de no sancionar un tackle alto de los defensores ingleses, lo que llevó a los jugadores argentinos a manifestar su frustración. Albornoz fue uno de los más activos en esta reacción y llegó a tocar levemente el brazo del árbitro. La situación fue objeto de investigación. Según la Regla 18, el Comité Disciplinario determinó que el apertura argentino aceptó las acusaciones, reconociendo que su conducta fue amenazante. La sanción afectará tanto a la selección como a su club, por lo que Albornoz, de 28 años, se perderá los siguientes partidos: 8 de agosto contra Sudáfrica, 29 de agosto y 5 de septiembre contra Australia, y el 12 de septiembre con Toulon frente a Stade Rochelais. Así, el jugador podrá volver a estar disponible con los Pumas en la gira por Europa programada para noviembre, donde se medirán contra Irlanda, Italia y Francia, además de participar en el fin de semana de finales. A pesar de que se anticipaba una sanción más severa, el Comité Disciplinario decidió aplicar una suspensión de cuatro partidos, citando que Albornoz no tenía antecedentes de inconducta. En el fallo se menciona que la rápida aceptación de la acusación por parte del jugador, su compromiso de ofrecer disculpas públicas y su historial disciplinario intachable justificaron esta decisión. La reacción de los jugadores argentinos al término del partido en el estadio Madres de Ciudades no reflejó el comportamiento que se espera de un equipo nacional, ni la premisa no escrita del rugby según la cual “el árbitro siempre tiene razón”. Albornoz fue el más efusivo, incluso arrojando la pelota fuertemente al suelo. Otros jugadores como Delguy y Santiago Carreras también se acercaron a Gardner para solicitarle explicaciones, a pesar de los esfuerzos de Andrés Bordoy, entrenador de scrum de los Pumas, por separarlos de la situación.






