Se trata de la pintura a base de cal, ideal para renovar superficies tanto dentro como fuera de las edificaciones sin incurrir en altos costos. Esta mezcla tradicional es efectiva para proteger muros, combatir la humedad y reflejar el calor.
Desde tiempos antiguos, la cal ha sido empleada en la construcción y restauración debido a su durabilidad y a su capacidad para permitir que las paredes “respiren”.
No es necesario alarmarse si al principio la mezcla presenta un tono verdoso, ya que este color desaparece durante el proceso de secado, quedando finalmente en un acabado blanco.
Esto se debe a la composición de la cal. Al aplicarla en una superficie, el hidróxido de calcio reacciona con el dióxido de carbono del ambiente mediante un proceso conocido como carbonatación.
El resultado es una superficie resistente que, a la par, permite la circulación del vapor de agua. Esta propiedad es especialmente apreciada en construcciones antiguas o en áreas con alta humedad, ya que contribuye a evitar la acumulación excesiva de humedad en los muros.
La pintura de cal continúa siendo una opción popular en proyectos de restauración, edificaciones tradicionales y hogares que buscan un revestimiento que permita la transpiración. Sin embargo, no siempre reemplaza a las pinturas comerciales estándar.






