Hace algunas semanas, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de Jorge Macri decidió clausurar las obras “clandestinas” que se construían en la zona de la Villa 31, algo que le valió la crítica de la actual diputada nacional, Lilia Lemoine, quien afirma que la medida es más electoralista que política.
En sus redes sociales, como lo hace habitualmente, la legisladora libertaria fue muy dura con el jefe de gobierno porteño por esta decisión que ha levantado mucha polémica. “El cambio de los choriceros es muy repentino, es claro que tiene que ver con fines electorales y no ideológicos”, indicó.
Lejos de apaciguar su crítica, la diputada cercana al presidente Javier Milei reconoció que “si la Libertad Avanza no estuviera seguirían reemplazando baldosas y moviendo la agenda woke como hicieron hasta 2025. Acá queda en claro que es LLA quien mejor representa a la ciudadanía”.
La medida de Jorge Macri con las construcciones en la Villa 31
Hace exactamente dos semanas, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que, con el objetivo de frenar el crecimiento sin control de la Villa 31, se avanza con el plan de ordenamiento urbano y clausuró construcciones clandestinas.
Según explicaron, las obras fueron clausuradas por la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y les colocaron carteles con el número de acta. “Queremos que haya reglas que se cumplan, con más seguridad y mejores condiciones de vida. La Ciudad es una sola y eso implica los mismos derechos, pero también las mismas obligaciones para todos”, había explicado el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
Además, añadieron que el Plan Integral de Ordenamiento que implementan en CABA está destinado a recuperar el espacio público y combatir las actividades ilegales y restablecer las condiciones de orden urbano en la Villa 31, que es un lugar donde residen cerca de 45 mil personas.
Lilia Lemoine había cuestionado el operativo Tormenta negra
La diputada Lilia Lemoine es muy crítica del jefe de gobierno porteño y una muestra de ello es que lo cuestionó por operativo policial en villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, denominado Tormenta negra.
En aquel momento, la legisladora señaló: “Miles de millones de pesos para hacer propaganda electoral… Aterraron gente y sentaron un precedente espantoso. No bajan el gasto, no evitan el crecimiento de los asentamientos; los necesitan ahí, por votos, luego para mostrar que son «mano dura». Todo circo”.
Análisis de la disputa: Gestión PRO vs. Visión Libertaria
El conflicto expone una fractura ideológica profunda en el centroderecha porteño. Mientras que la gestión de Jorge Macri intenta reafirmar la identidad histórica del PRO basada en la “gestión del orden” y el cumplimiento de normativas urbanas, el sector libertario liderado por Lemoine cuestiona la autenticidad de estas acciones. Para la Libertad Avanza, estas medidas no surgen de una convicción ideológica de achicamiento del Estado o libertad individual, sino de un pragmatismo reactivo ante el avance electoral de la derecha radicalizada. La crítica de Lemoine sobre la “agenda woke” y el “reemplazo de baldosas” busca deslegitimar la eficiencia técnica del PRO, tildándola de cosmética y vacía de una verdadera batalla cultural.
Estrategia electoral y disputa de territorios
Las tensiones actuales son un preludio de la batalla por la hegemonía en la Ciudad de cara a los próximos ciclos electorales. La estrategia de Lemoine refleja un intento deliberado de LLA por penetrar en territorios como la Villa 31, donde el PRO ha invertido capital político y recursos significativos en urbanización. Al denunciar “electoralismo”, LLA intenta capitalizar el descontento de sectores que perciben la presencia estatal como punitiva o tardía, presentándose como una alternativa que no necesita de “operativos mediáticos” para representar a la ciudadanía. Se trata de un desafío directo al núcleo del electorado que tradicionalmente valoraba el orden propuesto por el macrismo.
Impacto urbano y percepción del electorado
En la Villa 31, el impacto de las clausuras se debate entre la necesidad de seguridad estructural y la desconfianza política. El discurso de gestión de Jorge Macri se apoya en la premisa de “una sola ciudad con las mismas reglas”, apelando al votante porteño promedio que exige orden público. Sin embargo, el contraste con el discurso libertario de “circo electoral” resuena en un electorado fragmentado que comienza a cuestionar si el gasto en seguridad y control es una solución de fondo o una herramienta de campaña. La síntesis de este conflicto revela que la urbanización de barrios populares ya no es solo una cuestión de ingeniería civil, sino el principal campo de batalla donde se definirá qué versión de la derecha —la de gestión o la de ruptura— gobernará el futuro de CABA.






