Este proceso es conocido como Revisión Continua de Discapacidad, un protocolo necesario que permite a la Administración del Seguro Social (SSA) determinar la elegibilidad continúo de los individuos para recibir prestaciones. Según la SSA, la legislación estipula que se debe realizar una revisión médica al menos cada tres años, aunque si no se prevé mejora en la condición médica, dicha revisión podría realizarse cada cinco a siete años.
Es importante aclarar que no todos los beneficiarios podrán contar con una visita domiciliaria de forma automática. La SSA suele solicitar información actualizada de los beneficiarios a través de formularios oficiales, como el SSA-454 o el SSA-455, donde se requiere información sobre salud, tratamientos médicos, médicos y hospitales consultados, medicamentos y actividad laboral.
Actualmente, algunos beneficiarios tienen la opción de completar el reporte de revisión de manera online a través de su cuenta personal en my Social Security. La SSA también permite enviar la documentación por correo, fax o en formato digital.
Tras recibir el reporte, la SSA puede remitir el caso a un examinador de los Servicios de Determinación de Discapacidad (DDS), quien podría requerir información adicional o programar un examen médico si lo considera pertinente.
No responder a una revisión puede tener serias repercusiones. Si el beneficiario no completa los formularios, no proporciona la información médica solicitada o no asiste a una evaluación, la SSA podría considerar que no dispone de suficiente evidencia para confirmar su elegibilidad. Esto podría resultar en:






