A diferencia de la tradicional mezcla de cemento, arena y agua, el adhesivo de poliuretano se encuentra en formato de aerosol y se aplica de manera directa sobre los materiales adecuados, como bloques de hormigón celular o ladrillos rectificados. Al entrar en contacto, la espuma se expande ligeramente y se endurece en cuestión de minutos, creando una conexión sólida y duradera entre las piezas.
Cada vez más profesionales optan por este sistema debido a las ventajas que presenta en comparación con el proceso convencional. Entre los beneficios más destacados se incluyen la reducción de los plazos de construcción y la eliminación de la necesidad de mezclar cemento y mortero.
El adhesivo disminuye el desperdicio y la suciedad en el lugar de trabajo, facilita el transporte al eliminar el uso de pesadas bolsas de materiales y permite una aplicación ágil y precisa. Asimismo, incrementa la eficiencia en el trabajo, especialmente en proyectos de menor envergadura, y reduce el consumo de agua durante la construcción.
Este sistema se ha convertido en una opción habitual en viviendas, ampliaciones y trabajos de construcción industrializada.
Es importante señalar que, aunque el adhesivo de poliuretano se posiciona como una alternativa al mortero, no es adecuado para todas las situaciones. Su uso está destinado a sistemas constructivos y materiales específicos, y no sustituye al cemento en estructuras esenciales como fundaciones, columnas, vigas o losas, que requieren hormigón armado y cemento tradicional.
En resumen, este adhesivo está diseñado para reemplazar el mortero de asiento en determinadas fases de la obra, pero no elimina la necesidad del cemento en el proceso constructivo.






