Las imágenes exhibieron a Bellingham intercambiando palabras con el delantero ghanés mientras ocultaba parcialmente su boca, lo que suscitó atención ya que, pocos días antes, el paraguayo Miguel Almirón había sido expulsado por una conducta similar en el duelo contra Turquía.
La comparación no tardó en surgir y causó incomodidad en Paraguay. Según informes de medios locales, la Federación Paraguaya de Fútbol presentó una protesta formal ante la FIFA, argumentando que no hay un criterio consistente en la aplicación de la normativa.
Almirón se convirtió, el pasado 20 de junio, en el primer jugador expulsado en un Mundial por infringir la regla que penaliza a quienes se cubren la boca al dirigirse a un adversario. Esta medida fue implementada para evitar que insultos, amenazas o expresiones discriminatorias queden fuera del registro de las cámaras y de los mecanismos de revisión.
La normativa indica que si el árbitro considera que un futbolista se tapa la boca para emitir agravios o mensajes inapropiados hacia un rival, puede sancionarlo con tarjeta roja directa.
No obstante, en el caso de Bellingham, no se aplicaron medidas disciplinarias ni durante el partido ni después.
Este episodio reavivó el escrutinio sobre la mencionada “Ley Vinicius”, que surgió a raíz de múltiples casos de discriminación y conflictos verbales en competiciones internacionales.
La falta de sanción para el jugador inglés acrecentó las críticas y abrió un nuevo debate sobre la aplicación de la norma y la necesidad de garantizar un criterio uniforme para todos los equipos durante el Mundial 2026.






